En pleno centro de Biarritz realizamos una intervención integral sobre la cubierta de un edificio de tres plantas, en colaboración con Camille Depuydt - Atelier Capt.
El proyecto requería transformar completamente la parte superior del edificio: desmontar la cubierta existente, demoler el forjado de la planta R+2 y ejecutar una nueva solución estructural que permitiera modificar las cotas y mejorar el volumen disponible bajo cubierta.
Una actuación de especial complejidad técnica y logística, tanto por la magnitud de los trabajos estructurales como por la ubicación del edificio en una zona urbana consolidada.
Uno de los puntos más delicados fue definir correctamente la secuencia de ejecución para poder desmontar completamente la cubierta sin dejar desprotegido el interior del edificio.
En primer lugar, se demolió el forjado existente de la planta R+2 y se ejecutó un nuevo forjado a una cota ligeramente inferior. Este nuevo elemento se impermeabilizó provisionalmente antes de retirar la cubierta, creando una protección temporal que permitió continuar los trabajos manteniendo el edificio protegido frente a la lluvia durante todo el proceso.
Una vez asegurada esta protección, se desmontó completamente la antigua cubierta y comenzó la reconstrucción de la nueva estructura.
El proyecto contemplaba además la modificación de las cotas originales, elevando la cubierta aproximadamente un metro en determinados puntos, siempre dentro de los límites establecidos por la autorización urbanística.
Como ocurre en muchas rehabilitaciones complejas, durante la ejecución surgieron también condicionantes relacionados con el edificio colindante.
Una de las vigas principales de cumbrera ya se encontraba, antes de nuestra intervención, vinculada constructivamente al inmueble vecino. Al modificar las pendientes y reconstruir la cubierta conforme al proyecto autorizado, la propiedad colindante planteó dudas sobre si nuestra intervención afectaba a su edificio.
Era una situación que, mal gestionada, podía haber provocado una paralización importante de la obra.
Afortunadamente, antes del inicio de los trabajos disponíamos de documentación del estado previo, incluido un constat d’huissier, que permitía acreditar cómo estaba resuelto aquel encuentro antes de nuestra intervención.
A partir de esta documentación, del análisis del sistema constructivo existente y de las reuniones mantenidas entre las partes, se pudo demostrar que la situación era anterior a nuestra obra y aclarar además la relación histórica entre ambos edificios y el muro común sobre el que se apoyaban.
La incidencia se resolvió en dos reuniones y los trabajos pudieron continuar con normalidad.
En una rehabilitación de cubierta de estas características, el resultado depende especialmente de cómo se organiza cada fase de la obra.
No se trataba simplemente de retirar un tejado y construir uno nuevo. Era necesario intervenir sobre el forjado, garantizar previamente la estanqueidad provisional del edificio, desmontar la cubierta existente y ejecutar posteriormente una nueva estructura con importantes elementos portantes.
La introducción y colocación de vigas de hasta aproximadamente 10 metros dentro de un edificio existente exigió además una planificación específica de accesos, medios de elevación y montaje.
A esta complejidad estructural se sumó la necesidad de gestionar correctamente los encuentros con el edificio vecino.
Este tipo de situaciones forman parte de la realidad de una rehabilitación. En edificios antiguos, muchas soluciones constructivas son anteriores a la documentación actual y pueden generar dudas cuando se interviene sobre ellas.
Por eso consideramos fundamental documentar bien el estado inicial.
En este caso, disponer de un constat d’huissier previo a la obra permitió demostrar con claridad que determinados apoyos y encuentros ya existían antes de nuestra intervención.
No fue necesario convertir una duda técnica en un conflicto prolongado: se analizó la situación, se reunió a las partes, se aportó la documentación disponible y se resolvió.
Ese trabajo de gestión es tan importante como la propia ejecución. Una obra compleja no solo exige saber construir; exige también anticipar problemas, proteger jurídicamente y técnicamente el estado previo y ser capaces de explicar con claridad qué se ha hecho y por qué.
Todo el proceso se desarrolló en coordinación con Camille Depuydt - Atelier Capt, ingeniería y los diferentes equipos implicados, resolviendo conjuntamente cada encuentro y cada condicionante estructural.
La intervención permitió reconstruir completamente la parte superior del edificio mediante una nueva cubierta de madera, modificando su geometría y aprovechando al máximo las posibilidades permitidas por el proyecto.
Más allá del resultado visible, esta obra representa especialmente el tipo de trabajos en los que planificación, estructura, impermeabilización, documentación previa y capacidad de gestión resultan determinantes.
Una rehabilitación técnicamente exigente realizada en pleno centro de Biarritz, donde fue necesario coordinar demolición, protección frente al agua, grandes elementos estructurales, estructura de madera, encuentros con el edificio colindante y reconstrucción completa de la cubierta dentro de una misma secuencia de obra.
También es un buen ejemplo de algo que aprendemos constantemente en rehabilitación: las complicaciones no siempre aparecen donde uno espera, y saber resolverlas sin bloquear la obra forma parte del trabajo.