En Gorka Lomeña construimos piscinas principalmente dentro de proyectos de reforma, rehabilitación y acondicionamiento exterior de viviendas.
Nuestra experiencia está especialmente orientada a piscinas que requieren una ejecución más especializada: estructuras particulares, piscinas desbordantes o espejo, integración con terrazas y jardines, sistemas de cubierta ocultos o proyectos donde arquitectura, estructura e instalaciones tienen que resolverse conjuntamente.
Una piscina puede parecer una construcción relativamente sencilla.
Pero detrás del resultado final hay estructura, impermeabilización, hidráulica, instalaciones, niveles, drenajes y muchos detalles que tienen que estar correctamente estudiados y coordinados.
Antes de construir una piscina necesitamos saber sobre qué vamos a apoyarla.
Por eso realizamos un estudio geotécnico del terreno antes de ejecutar la estructura. Este estudio permite conocer las características y la capacidad portante del suelo y detectar circunstancias que no pueden apreciarse a simple vista, como la presencia de agua o un nivel freático elevado.
No es una cuestión menor.
Una piscina de 8 × 4 metros y 1,50 metros de profundidad media contiene aproximadamente 48 toneladas de agua. Si añadimos la estructura de hormigón, podemos estar fácilmente ante un conjunto del orden de 70 toneladas, dependiendo de cómo esté calculada y construida.
Toda esa carga tiene que transmitirse correctamente al terreno.
Con la información del estudio geotécnico, los técnicos pueden calcular la cimentación y la estructura y definir, cuando sean necesarios, drenajes u otras soluciones específicas.
Antes de pensar en cómo quedará una piscina, hay que asegurarse de que esté bien construida desde abajo.
Una piscina forma parte de la arquitectura y del jardín, y naturalmente queremos que sea bonita.
Pero también queremos que resulte cómoda, segura y agradable cuando realmente se utiliza.
Por eso estudiamos sus proporciones teniendo en cuenta el uso que tendrá: si estará destinada principalmente a nadar, a disfrutar en familia, si habrá niños habitualmente o si tendrá una función más paisajística.
La longitud importa, pero también el ancho, la profundidad, los accesos, las escaleras y las zonas de descanso dentro y alrededor del agua.
A veces unos centímetros o medio metro más en una determinada dimensión pueden cambiar considerablemente la sensación y la comodidad de uso.
La estética y la funcionalidad no deberían competir.
Las mejores piscinas son las que, además de quedar bien integradas en el proyecto, apetece utilizar.
Una piscina no termina el día que se llena de agua.
Como cualquier instalación de una vivienda, necesita mantenimiento para conservarse correctamente y funcionar bien con el paso de los años.
Filtración, tratamiento y equilibrio del agua, limpieza, equipos, impermeabilización y determinados elementos mecánicos necesitan atención y revisiones periódicas.
Por eso también tenemos en cuenta el mantenimiento desde el proyecto y trabajamos con soluciones y equipos que permitan realizarlo de una forma razonable.
Además, seguimos trabajando con el mismo piscinista especializado con el que hemos realizado numerosos proyectos, lo que nos permite mantener una continuidad también después de la ejecución cuando es necesario revisar, ajustar o mantener algún elemento.
Una piscina bien construida seguirá necesitando cuidados.
La diferencia está en que esos cuidados sean los normales de una piscina y no la consecuencia de problemas que podrían haberse evitado desde el principio.
Nuestra estructura y nuestra experiencia están especialmente orientadas a proyectos donde la piscina forma parte de una intervención de mayor entidad o presenta una ejecución especialmente exigente.
Piscinas desbordantes o efecto espejo, estructuras particulares, presencia de agua en el terreno, diferencias importantes de nivel, integración arquitectónica, sistemas de cubierta ocultos o determinados detalles técnicos requieren estudiar y coordinar muchas decisiones antes de empezar.
Es precisamente en este tipo de proyectos donde podemos aportar más valor.
Porque construir una buena piscina no consiste solamente en conseguir que quede bonita el día que se llena de agua.
Consiste en conseguir que la estructura, la impermeabilización, las instalaciones, los acabados y su integración con el entorno estén bien resueltos para que funcione correctamente durante muchos años.