Una terraza, un jardín o un espacio exterior bien planteado puede cambiar completamente la forma de vivir una casa.
En Gorka Lomeña realizamos proyectos de acondicionamiento exterior, tanto como parte de una reforma integral como en intervenciones específicas sobre viviendas existentes.
Terrazas, porches, cocinas exteriores, zonas de descanso, caminos, cerramientos, pavimentos, iluminación, accesos o piscinas forman muchas veces parte de un mismo proyecto.
Nuestro trabajo consiste en conseguir que todos esos elementos funcionen juntos y se integren correctamente con la vivienda.
En el exterior hay muchas cosas que conviene resolver antes de elegir un pavimento, una madera o una piedra.
Hay que estudiar el terreno, los niveles, las pendientes, la evacuación del agua, los drenajes, los accesos y la relación entre el jardín y la vivienda.
También importan la orientación, las horas de sol, la exposición al viento y la manera en la que realmente se utilizará cada zona.
Un exterior está permanentemente expuesto a la lluvia, al sol, a los cambios de temperatura y a la humedad.
Por eso una buena ejecución empieza por todo aquello que posteriormente será difícil —o imposible— corregir sin volver a levantar lo construido.
En nuestra zona, gestionar correctamente el agua es especialmente importante.
Pendientes, drenajes, recogida de aguas, impermeabilizaciones y encuentros con la vivienda tienen que estudiarse antes de ejecutar terrazas y pavimentos.
Una terraza puede estar perfectamente terminada y, sin embargo, generar problemas si el agua no evacua correctamente.
Por eso prestamos especial atención a los niveles y a los puntos de encuentro con fachadas, puertas, muros, jardines y demás elementos existentes.
En el exterior, tan importante como elegir lo que se ve es resolver correctamente lo que queda debajo.
Trabajamos con diferentes soluciones en función de la arquitectura de la vivienda, el uso previsto y las condiciones de cada espacio.
Piedra natural, cerámica exterior, adoquines, madera de ipé y otros materiales pueden ofrecer resultados muy diferentes.
Pero no elegimos únicamente por estética.
Hay que valorar el comportamiento frente al agua, el sol y las heladas, el riesgo de deslizamiento, el mantenimiento, el envejecimiento y la forma en la que cada material se integra con el resto de la vivienda.
Una terraza exterior tiene que quedar bien cuando se termina, pero también tiene que estar pensada para envejecer correctamente.
Un porche puede hacer que una terraza se utilice durante muchos más meses al año.
Realizamos porches, zonas cubiertas, cocinas exteriores, espacios de comedor y zonas de descanso integradas con la vivienda y el jardín.
En estos proyectos hay que coordinar estructura, pavimentos, iluminación, electricidad, agua, evacuaciones y, cuando existe una cocina exterior, las instalaciones necesarias para su funcionamiento.
Cuanto antes se estudien conjuntamente todas estas necesidades, más limpio y mejor integrado será el resultado final.
La construcción y el jardín tienen que entenderse entre sí.
Nuestros trabajos pueden incluir preparación y acondicionamiento del terreno, movimientos de tierras, muros, escaleras, caminos, drenajes, canalizaciones, iluminación y preparación de las diferentes zonas exteriores.
Cuando el proyecto requiere un verdadero trabajo de paisajismo, diseño de plantaciones o una intervención especializada, colaboramos con paisajistas y profesionales del jardín.
Nosotros nos ocupamos de que la parte constructiva esté correctamente preparada y coordinada con ese proyecto.
Porque un buen jardín no debería tener que adaptarse después a una obra mal planteada.
El exterior también tiene que resolver cuestiones prácticas.
Ejecutamos vallas, cerramientos, muros, puertas peatonales y accesos para vehículos, incluyendo puertas automáticas y sus instalaciones.
En cada caso estudiamos su relación con la vivienda, los niveles del terreno, la seguridad, la privacidad y la comodidad de utilización.
Son elementos funcionales, pero forman parte de la imagen general de la propiedad y merece la pena integrarlos desde el principio.
La iluminación exterior puede transformar completamente un espacio y conviene pensarla antes de terminar la obra.
Iluminación de caminos, accesos, terrazas, porches, fachadas, jardines o zonas de piscina necesita canalizaciones, puntos eléctricos y ubicaciones que deben quedar preparados con antelación.
Una iluminación bien planteada no consiste necesariamente en iluminar mucho.
Consiste en iluminar donde hace falta y conseguir que el espacio resulte cómodo, seguro y agradable también cuando cae la noche.
Entre otros:
• Terrazas y zonas exteriores.
• Porches y espacios cubiertos.
• Cocinas exteriores y zonas de comedor.
• Zonas de descanso.
• Pavimentos cerámicos y piedra natural.
• Terrazas de madera de ipé y composite.
• Caminos y pavimentos adoquinados.
• Movimientos y acondicionamiento de tierras.
• Drenajes y evacuación de aguas.
• Impermeabilizaciones exteriores.
• Muros, escaleras y elementos de albañilería exterior.
• Vallas y cerramientos.
• Puertas peatonales y automáticas.
• Cobertizos y estructuras para vehículos.
• Canalizaciones e instalaciones exteriores.
• Iluminación exterior.
• Preparación de zonas ajardinadas.
• Integración de piscinas y espacios de baño con el resto del exterior.
Una terraza, una piscina, un porche, un jardín y un acceso pueden ejecutarse por separado.
Pero cuando forman parte de una misma vivienda, creemos que merece la pena pensarlos como un conjunto.
Los niveles de una terraza condicionan el jardín. Un porche puede modificar la luz que recibe la vivienda. Una piscina necesita relacionarse con las zonas de descanso. Los caminos determinan cómo nos movemos por el exterior. Y todo ello necesita resolver correctamente el agua, las instalaciones y los encuentros entre materiales.
Por eso intentamos mirar el exterior como un único proyecto y coordinar todos los trabajos que intervienen en él.
El objetivo no es solamente conseguir un exterior bonito, sino un espacio bien construido, cómodo de utilizar y pensado para durar.